EL CAIRO.- Más de 50.000 egipcios abarrotaron ayer la plaza Tahrir de El Cairo, para presionar al Gobierno militar a que transfiera el poder a una autoridad civil electa, luego que el gabinete de facto intentara consagrar un rol preeminente del Ejército en una propuesta constitucional, con el control exclusivo de los asuntos internos y del presupuesto de las Fuerzas Armadas.

Los movilizados, en su mayoría hombres con barba y mujeres con velos, cantaban consignas religiosas y entregaban folletos que exigían el retiro de la propuesta de Carta Magna y la celebración de elecciones presidenciales hasta abril del 2012.

Estas fueron las manifestaciones más importantes desde la caída del presidente, Hosni Mubarak, el 18 de febrero. También hubo marchas en Alejandría. En 10 días están previstas elecciones parlamentarias, que podrían verse alteradas si los partidos y el Gobierno no resuelven esta disputa. Los miembros de la comisión encargada de redactar la Carta Magna deben ser elegidos por el próximo Congreso.

A la cabeza de los reclamos contra el poder militar figuran los partidos y movimientos salafistas, que siguen las enseñanzas islámicas de modo ortodoxo. También hubo una fuerte intervención de los Hermanos Musulmanes y de grupos de izquierda, laicos y liberales, todos coincidiendo en el objetivo de impedir que la cúpula militar que asumió el poder tras la caída de Mubarak siga conduciendo el país luego de la elección de un Gobierno civil.

"El pueblo reclama un calendario para la entrega del poder", podía leerse en una gran banderola desplegada en la emblemática plaza Tahrir, centro de las manifestaciones de comienzos de año. La marcha fue un día después de que se lanzaron piedras y botellas contra una movilización de cientos de cristianos coptos que reclamaban justicia por la muerte de 25 personas en octubre. (Reuters-Télam-AFP)